lopezPrimera biografía del gran político colombiano Alfonso López Colombiano, escritor y analista. En largas conversaciones con Flor Romero, cuenta su vida, anécdotas de sus horas antes y durante la presidencia de la república. Es una amena historia que se lee de un jalón.

(Intermedio Editores 1.989, Bogotá)

 

Fragmento:

 

Con la misma banda presidencial terciada, bordada en seda tricolor, que había utilizado en las dos tomas de posesión su padre Alfonso López Pumarejo, ascendía al poder su hijo Alfonso López Michelsen a los 61 años. El Salón Elíptico del Capitolio Nacional reunía lo más representativo de la colombianidad, más las misiones diplomáticas acreditadas ante el gobierno de Colombia, para asistir a la inician de su mandato que anunció "claro". Expresamente y por austeridad no invitó a jefes de estado.

Al fondo, la efigie del Libertador Simón Bolívar, que surgía de un cuadro alegórico a la batalla de Boyacá. Alfonso López Michelsen inauguraba una nueva etapa de la vida política colombiana, al convertirse en el primer presidente luego del pacto del Frente Nacional. Ya se sabía que tenía ganas de llegar a la primera magistratura, puesto que se había presentado como candidato por el MRL (Movimiento Revolucionario Liberal) y había sido derrotado. Ese 6 de agosto de 1.974 comportaba algo especial: se abría nuevamente el abanico de posibilidades para cualquier líder que se quisiera postular a la presidencia sin necesidad de contar con el encasillamiento de la alternación. Y para los liberales, que son la inmensa mayoría de los colombianos significaba volver a tener la sartén por el mango, soñar con las grandes transformaciones que López Michelsen había pregonado siguiendo las coordenadas de su padre, el gran legislador de avanzada del país.

El clima de euforia política se sentía rumbar pos los pasillos griegos del capitolio. Sobre los pechos condecorados y las caras alegres, soplaban vientos de esperanza, los mismos que habían sido el slogan de su campaña: López es la esperanza. La emoción subió de punto cuando al finalizar su discurso de posesión dijo: en esta hora no puedo evitar una referencia filial: presumo señores miembros del Congreso y Representantes de las Naciones amigas, que habréis advertido la ausencia de un hombre, que al lado de mi madre, preside, desde las colinas de la historia, esta ceremonia. Al asumir la mayor responsabilidad de mi vida, solo quiero invocarlo para repetir con el: Bendigo a la Providencia que me dio por campo de acción este suelo fecundo y por compatriotas a los colombianos.