2003lunas2El Volumen 2 de la Antología del Cuento Mítico Americano Dos Mil Tres Lunas, bajo el título de La Era de la Eterna Mirada incluye relatos de Colombia, Brasil, México, Ecuador, Chile, Venezuela, Perú, Argentina, Estados Unidos de Norte América y Bolivia.

Algunos títulos: El motilón y el gallinazo, Muzinga, El hombre Jaguar, Los cañaris y sus guacamayas, Makunaima, Nazca para inventar, El chocolate fornicador, El más ingenioso creó al hombre, La madre tierra a orillas del lago Titicaca, Cuando grita el kakuí y La palabra del viento.

Es una valiosa contribución al rescate de nuestra refundida identidad, publicada con el auspicio de UNEDA.

 

(Fragmento cuento)

 

LA PALABRA DEL VIENTO

La palabra es la morada del ser.

HEIDEGGER

Esta mañana, cuando la niebla que arropaba el cerro de Monserrate comenzó a rasgarse, y los pinares se asomaron tímidos, espiando a un sietecueros por entre los velos de muselina, sorprendí a una mirla contándole esta historia a su pichón aún tembloroso:

Cuando el silencio se cansó de estar mudo, comenzó a hacer ruido.

Los vientos murmuraban y las aguas bramaban.

Luego los árboles se hicieron escuchar: traqueteaban, bufaban, aleteaban, murmuraban, agitando sus cabelleras al vaivén de la borrasca.

Más tarde, los animales silbaron, gruñeron, cantaron, ladraron, aullaron, maullaron, estrujando los aires.

Finalmente, el hombre, escuchando a los animales, comenzó a tañer con su garganta. Emitía sonidos graves, agudos, acompasados, destemplados, para comunicarse. Quiso hacer de su garganta una flauta resoplando con todas sus fuerzas.

Pero el verbo, era sólo el verbo, y las palabras se escapaban montadas en el viento.

Ese verbo precioso había que guardarlo, y por eso comenzaron a grabarlo primero en piedra, con figuritas; luego en las cortezas de los árboles; más tarde en papel hecho de algodón y pulpa de madera.

Las emanaciones del verbo serían grabadas para siempre; para que otros hombres tuvieran el conocimiento de los mayores.

Para que los niños bebieran del manantial de los antepasados.

Por eso la sabiduría está aprisionada entre los libros.