2003lunas9Volumen 9 de la Antología del Cuento Mítico Americano, Dos Mil Tres Lunas, la autora, después de investigaciones adelantadas en varios países sobre mitos, ritos y leyendas de América, le da una dimensión a estas historias, cuyas peripecias no podrían ser contadas sino en la perspectiva de sus propios valores.

En este libro aparecen cosmogonías, ensoñaciones, visiones primordiales de la vida y la naturaleza del amor y la muerte, de la felicidad y la desdicha en relatos tan maravillosos como El canto fascinante del urírapuru, El dueño del Tabaco, Los ojos vidriados del ciclón, El tesoro del Zipa, la creación de los uitotos, Terror en la Selva, Viento poderoso, Aquella gigante de piedra, La Mirla, Las ocarinas marinas, Cuyo Boyaima o la historia del chontaduro, La patasola, Los encantos de la mujer rana, Los hombres de madera, Los Yaguas, Asín el humilde y Las acompañantes del sol, en un recorrido por Colombia y sus alrededores, Brasil, México, Canadá, Estados Unidos de Norteamérica y Cuba.

 

(Fragmento cuento)

 

El tesoro del Zipa

Hasta las guacamayas hablaban ya del tesoro oculto del Zipa, aunque nadie había logrado verlo.

Se decía que el Gran Señor había acumulado tantas riquezas, que no se podía mirar de un lado al otro de su reino, por la montaña de oro que amenazaba opacar el sol.

Su pueblo lo amaba a tal punto que para demostrarle su admiración y su afecto, se echaban mantas rojas al hombro, cargaban panes de sal, moldeaban aderezos de oro con esmeraldas parpadeantes y corrían a depositar el fruto del trabajo a sus pies.

El Zipa se había reservado los pectorales, las narigueras, los brazaletes, las orejeras y las canilleras más originales. Usaba los adornos especialmente para las fiestas de la cosecha, del sol, de la luna o para el día de los sacrificios y el perdón.