diosasLa apremiante necesidad de rescatar nuestra identidad, en vísperas del siglo XXI, me llevó a emprender la tarea de escribir este ensayo sobre la mujer precolombina. ¿Quién era?, ¿Cómo era?, ¿Qué papel desempeñaba en la sociedad primigenia ¿ ¿Cuáles eran sus atributos? ¿Cómo era percibida por el hombre de entonces?. El propósito de restituir a la mujer ancestral al sitio que le corresponde en la sociedad, me apasionó de tal manera que olvidé que son escasos los vestigios que se encuentran en bibliotecas y archivos sobre este personaje del cual descendemos, para lanzarme a la búsqueda de pistas, objetos, personajes que pudieran iluminar el panorama.

Felizmente me encontré con la cerámica, con los objetos de oro, de nuestros antepasados, con sus mitos, ritos y leyendas, con los investigadores, que día y noche trasiegan estos terrenos, y después de varios viajes a París, Madrid, Ciudad de México, Chichen-itzá, Uxmal, Palenque, Kaba, Mitla, Oaxaca, La Habana, Buenos Aires, Cuzco y Machu-Pichu, para buscar en sus bibliotecas, para hablar con sus antropólogos, sociólogos y etnólogos que han investigado en nuestro territorio, comencé a recoger materiales en mi país, en el Amazonas, en la Guajira, en la Sierra Nevada de Santa Marta, en Boyacá, en el Tolima, en San Agustín, en Tierra Adentro, en el Quindío, en Vaupés, en el Sinú, en Tierradentro, entre sus tribus, entre los especialistas, en los museos y en la geografía humana colombiana, para armar este ensayo, que contó con la generosidad de un buen numero de compatriotas, y que abre el capítulo de la mujer ancestral.

Los tres primeros capítulos del libro sobre la mujer precolombiana son una visión global y externa de esa mujer en su constitución, su rol y su poder. Me detengo sobre la dualidad, a la cual se atenían los ancestros y que implicaba el concepto de que Dios podría ser hombre o mujer.

En los 4 siguientes capítulos hay un acercamiento a ella, casi a su intimidad: en su físico, en sus atuendos, en sus afeites; en su vida amorosa y erótica, en el matrimonio, su sexualidad; en su comportamiento con los hijos; en sus costumbres cotidianas y en sus oficios.

Los capítulos 8 y 9 tienen que ver con sus creaciones artísticas, sus facultades curativas y las supersticiones.

El capítulo 10 se refiere a cómo le fue a la mujer precolombina como tal, con la llegada de los europeos a partir de l.492. ¿Perdió o ganó?.

Finalmente hay un paralelo entre la mujer colombiana de hoy frente a las antepasadas.

Valía la pena escribir este ensayo a partir del preámbulo "Hubo un tiempo de largos años inmemoriales en que las mujeres mandaron. Según la mitología, primero tuvieron el poder en una extensa región enclavada entre el Vaupés y el Putumayo, donde las Tenuinas escogían sus maridos y eran acatadas."

Hoy las mujeres son alrededor de 2,4 billones en el mundo, algo así como la mitad de la población de nuestro planeta. De este total un 8,5% vive en América Latina; en Colombia somos casi 18 millones, bregando por la igualdad de oportunidades, por llegar a la escala de equilibrio en la sociedad. Pero para lograr este objetivo hay que saber primero de donde venimos y qué ocurrió con nuestras antepasadas. Despejados los comienzos de nuestra identidad, podremos comenzar a cernir el presente y a vislumbrar el futuro con más claridad .

Con "Diosas de tempestad" espero hacer una contribución capital al conocimiento de nuestras raíces, que son la base de nuestra identidad. Esta mujer, esta diosa precolombiana, esta madre nuestra es el comienzo de los comienzos, y por lo tanto está en la génesis de nuestro pueblo. Este pasado que nos atrae como un abismo vale la pena ser explorado y divulgado, para sentirnos orgullosos de aquellas mujeres que como Bachué nos dieron la vida, y nos dejaron en los genes buena parte de lo que somos.

Después de leer el contenido de esta obra sobre La Mujer Precolombina llegaremos a la conclusión de que somos polvo de estrellas y algo más... y por supuesto, se aclararán dudas, se descorrerá un velo sobre la diosa de los comienzos cuando en nuestro territorio como dice la filosofía Kogi "solo el mar estaba en todas partes y el mar era la madre (....) ella era espíritu de lo que iba a venir y ella era pensamiento y memoria". Por supuesto, levantará ampolla, pues se plantean teorías e interrogantes; hasta se hace pensar sobre la hipótesis de que el hombre haya existido primero en América.

Resulta excitante poner a pensar no solamente a los colombianos , y a los americanos, sino a las gentes de otras latitudes en ese tiempo antes del tiempo cuando la diosa precolombina instalada en nuestros predios mandaba y era acatada y adorada. Es un nuevo tema de reflexión que aunque ha sido enfocado sobre la mujer, concierne naturalmente también a los varones.