Si ponemos en la balanza las virtudes y los defectos de los príncipes que han reinado después de cien generaciones, ninguno de ellos escapará a nuestra apreciación: desde que el hombre existe sobre la tierra, ninguno ha igualado a Confucio. (Mencio)

Ahora que se habla tanto de la China en la economía y la política nos encontramos con La Sabiduría del Dragón, un libro escrito por dos narradores colombianos: Flor Romero y Rodrigo Querubín, que aparece justo al declinar (diciembre) el año del Dragón en el horóscopo chino, para ser leído en este año de la serpiente de agua, que comporta la sabiduría.

En este libro no solo nos encontramos con los dragones de todas las épocas, y sus parientes que se incrustaron en el continente americano en forma de serpientes emplumadas, jaguares míticos, salamandras, peces alados, vampiros errantes, sino con la sabiduría de filósofos y pensadores como Confucio y Mencio, historias de la China Imperial, tan desconocidas entre nosotros, los orígenes de la música, la escultura, la literatura.

Las analectas de Confucio que datan de 400 años antes de Jesucristo, son textos, que ejercen una  influencia considerable de manera durable, sobre gran parte de la humanidad. Confucio seduce por su buen humor su generosidad, su bonhomía. Logró conciliar el vigor de los principios morales y las debilidades de los humanos. Sus enseñanzas proponen el arte de vivir que es un modelo para el mundo moderno. Estas sabidurías, lo mismo que las de su discípulo Mencio, han sido seleccionadas para nuestra sociedad, y las tenemos en este libro al alcance del gran público, sobre el buen gobierno, valores morales y éticos,  la prudencia, el conocimiento, la sencillez, el respeto, la responsabilidad, la tolerancia, la rectitud, la felicidad, la paciencia, la perseverancia, el amor, la generosidad, la honestidad , la cooperación, el optimismo, la equidad, la cortesía, la paz y la guerra.

Flor Romero lanza la hipótesis de la llegada de los chinos a America, 74 años antes de Colón, cuando el emperador Zhu Di, (Dinastía Ming) envió por los mares del mundo una gran expedición comandada por el eunuco Zhen He, que quizá llegó a nuestras costas trayendo gallos, picante, pájaros-camello (avestruces) pavos reales, incienso, recorriendo más de mil países grandes y pequeños, porque –como anota el historiador Menzies- “el paisaje maya está plagado de evidencias directas de una antigua presencia china en sus comidas, el arte, la brujería, costumbres, picantes tejidos, mitos y ritos.”

La portada del  libro, en donde campea un jaguar-dragón tairona encontrado por un guaquero en predios de las Sierra Nevada de Santa Marta, trabajado en cerámica cocida al sol, con pinturas en negro y rojo, da testimonio de la llegada de los dragones a nuestro continente milenios atrás, lo mismo que las serpientes emplumadas mayas, talladas en piedra.

Vale la pena destacar en estos tiempos de tanta confusión, y episodios violentos, la filosofía confuciana que nos enseña cómo ser verdaderamente  humanos, la piedad filial, el arte de servir y gobernar, el respeto de los ritos,  para llegar a  la vía confuciana al servicio del mundo moderno.

 Gobernar en armonía no es dirigir o dominar, sino equilibrar,  o sea permanecer en la vía del centro del Estado, sostenerse justo en  la mitad, no en la cúspide de la pirámide, sino en el pilar que sostiene el equilibrio de la estructura del mundo. Este rol requiere gran habilidad, sobretodo una virtud perfecta, y un sentido de lo justo –lo que Confucio llama la justicia (en chino yi), ideograma que significa a la vez justo y justicia.

“Antes de servir a los dioses, preocúpate por servir a los hombres que te rodean, de hacerlos nobles, valerosos, honrados, justos y virtuosos; y una vez realizado lo anterior, dedícate a los dioses (Confucio) 

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Rodrigo Querubín, ingeniero eléctrico de la Universidad de Los Andes, MSC Universidad de Pittsburg, profesor de Uniandes,  ex embajador de Colombia ante la República Popular China, actual embajador en Malasia. Ha publicado varios libros, entre ellos El sorprendente despertar de China.