POLICARPA2Esta novela de Flor Romero es un retorno sobre la figura la más querida y más popular de la historia colombiana, aquella de La Pola, la heroína por excelencia, la mujer que se sacrificó por la causa de la independencia (...) historia novela que hace revivir o reinventa esta figura para reubicarla en la perspectiva de dos siglos de historia colombiana (...) es naturalmente de la vida de la heroína que todo parte en este libro y a ella que todo vuelve, vida desconocida que Flor Romero recrea a partir de la leyenda, del saber histórico y sobre todo de la intuición y de la simpatía. La vida de la Pola se reconstruye y mas aun se recrea por una combinacion de perspectivas temporales y narrativas. (...) Es una época que se revive y subrayaríamos particularmente la importancia de la aventura del conocimiento. (....) Esta reinterpretación, es ademas conforme a un tema recurrente de toda la obra de Flor Romero aquel de la educación. (....) Pola no es solamente aquí la casta novia de Zabaraín, más bien su amante, mujer de carne y hueso. Y ella es ademas muy republicana. De un republicanismo teñido de masonería (...) La Pola propuesta por esta novela es una crítica a la estatua, a la historia oficial y aboga por otra manera de vivir ya hacer vivir la memoria colectiva.

Jacques Gilard, Revista Caravelle, Universidad de Toulousse. Edicundi 1998 Bogotá, Colombia.

 

(Fragmento)

 

La mujer morena, quien ayudó a la crianza de Policarpa, le había contado las desventuras de sus padres traídos en barco desde el Africa para ponerlos como esclavos al servicio de señores. Los progenitores de la nana habían hablado de fuete, de torturas y otros tratamientos espantosos, escenas que conmovieron el alma sensible de La Pola, inflamando la llama libertaria que se había encendido en su espíritu desde la más tierna infancia.

Los acontecimientos que ocurrían tanto en las colonias americanas como en Europa, la hacían estar pendiente cada día más del desarrollo de los episodios, y su tarea de informante se doblaba, pues había en su espíritu una mística al servicio de la causa patriótica que la empujaba a correr de Guaduas a Bogotá para enterarse de los planes de los españoles y comunicarlos cuanto antes a sus amigos de las filas libertadoras.

En su alma niña había grabado los sucesos del 20 de Julio que todos los granadinos comentaban. Supo que la corona española necesitaba dinero para sostener la reacción nacional. Se enteró de la llegada a América del invitado Capitán de Fragata Juan José San Llorente, para tratar la situación y llevar dinero, como en efecto lo hizo, recaudando de las arcas neogranadinas más de quinientos mil pesos.

Quito sorprendió declarando su independencia.

Policarpa había estado en Santa Fe, trabajando en casa de la familia Martínez, y hasta sus oídos llegaron los chismes sobre la presencia de otra mujer en la vida de Alejo Zabaraín. Las gentes llegadas de Honda decían que, una muchacha payanesa de nombre María Ignacia, quizá rondaba el corazón de su prometido. La joven vivía ahora en Santa Fe y también colaboraba con la causa patriota.

La primera reacción de La Pola fue de franco disgusto, y como era impulsiva quiso visitar a la presunta novia para reivindicar su amor . Pero luego reflexionó toda una noche, mientras entonaba canciones románticas acompañada de la guitarra, y decidió y decidió callar su orgullo y su ira de mujer engañada. Se lo comentó a doña Andrea Ricaurte, con quien había entablado una sólida amistad:

-No entiendo estos asuntos del corazón, Tadea. Yo soñando con él y él pensando en dos a la vez.

- Estás segura?

- Pero si eso dicen por ahí......

- Sería mejor que verificaras esas consejas. Habla con él o quizá es preferible que calles y lo sigas amando como te gusta.

- No me siento bien en el papel de compartir amor.

- Creo que no es el momento para entrar a dirimir querellas sentimentales, cuando la situación de tu patria está en peligro. Haz de cuenta que la otra no existe y sigue con tu tarea de apoyo patriota...Lo importante es que seas discreta.

- Te confieso que los celos me consumen. Es cierto que es egoísta de mi parte prohibirle que mire a otra mujer, pero lo quiero lo quiero solo para mí, para nadie más.

- No te atormentes. Cálmate y dedícate a soñar con él.

- Quizá sea mejor que me vaya unos días para Guaduas, pues allí con los árboles, el clima algo tibio, los pajaritos y mi guitarra, podré pensar mejor y aplacar esta ira que me consume.

- Se necesita tanta paciencia en la vida para vivir, mi querida Gregoria Apolonia; no te hagas mala sangre, Policarpa, eres única y tienes muchas cualidades como para estar sufriendo por u n hombre. Además, estás joven, tendrás tiempo de escoger.

- Eso es lo que no sé, si la vida me dará tiempo de sacar este amor de adentro, de mi sangre, de mi cerebro, de mi espíritu. Porque sabes Tadea, mi amiga del alma, el amor es una bendición y un desastre a la vez. Quizá es la única pérdida de libertad que nos libera, pero…

Fueron momentos amargos los que pasó La Pola con la noticia de la infidelidad del amado. Se torturó pensando en su rival, en la tal Ignacia que despreciaba como a una intrusa, porque desarrolló un sentimiento de posesión frente a su novio.